El guepardo es un miembro relativamente joven de la familia de los félidos. Sin embargo, está en peligro de extinción. 

Los científicos de diferentes países del mundo han llegado a la siguiente conclusión: la probabilidad de la desaparición de este miembro es muy alta, salvo en el caso de que la situación presente un cambio drástico en el futuro próximo. 

Hasta en el parque natural de Masái Mara, que no sin razón se considera uno de los mejores parques de este tipo gracias a un clima fantástico y una amplia variedad de animales, la vida del guepardo es bastante dura. ¿Cuáles son los problemas de los guepardos de Mara?

Antes que nada, son sus enemigos naturales. El guepardo, siendo el animal más veloz del mundo no es el más fuerte, por lo cual no puede hacer competencia a los rivales más agresivos, como las hienas y los leones a la hora de conseguir los alimentos. Como regla general le resulta más fácil ceder e ir en busca de otra comida que participar en una batalla que seguramente va a perder.

En el segundo lugar están los granjeros locales, que cada vez aprovechan más territorio de Masái Mara para buscar nuevos pastos para el ganado, reduciendo el hábitat natural de los animales salvajes. Las hembras de los guepardos crían a su prole solas, y en estas condiciones se les hace cada vez más difícil encontrar un lugar seguro donde puedan crecer sus hijos. Aumenta la concentración de depredadores, y los cachorros de los guepardos se  convierten a menudo en una presa fácil para leones, hienas y otras fieras.  

En tercer lugar, a pesar de que la caza está severamente prohibida, los cazadores furtivos siguen presentando una amenaza seria no sólo para los guepardos, sino también para muchos otros animales. 

Otro problema muy serio es el turismo. Masái Mara ha llegado a ser muy popular y miles de turistas de todo el planeta visitan este parque nacional para disfrutar del mundo de naturaleza salvaje. No presentan molestias para los animales salvajes si cumplen las normas del comportamiento en el parque. No obstante, se dan cada vez más casos de que tanto los turistas como las compañías turísticas que organizan los safaris pasan por alto dichas normas, poniendo de esta forma en peligro a sí mismos y a los animales. El territorio del parque es enorme y muy difícil de controlar.

Por esta razón los guías y los turistas causan un gran perjuicio sin responsabilidad alguna. Se puede decir que este problema ha llegado a ser el foco de la actividad de nuestra fundación, es decir, nuestro objetivo es hacerles llegar a los turistas y los empleados de las compañías turísticas que organizan los safaris, toda la información necesaria sobre las normas del comportamiento durante las visitas a los parques nacionales, al igual que las consecuencias que tiene para el mundo animal la violación de estas normas. Así mismo prestamos apoyo económico a los rangers y los equipos de investigación del parque Masái Mara, adquiriendo instrumentos necesarios para el monitoreo de los animales y el control de los desplazamientos de los turistas.